Desde hace un buen número de años, el concepto de CALIDAD se ha convertido en un
asunto tenido en cuenta por la mayoría de las empresas. Las grandes corporaciones,
gracias a su alta cantidad de medios, llevan trabajando en este sentido desde hace
más de 30 años. Sin embargo, en la PYME es mucho más reciente e incluso algunas
no han llegado aún a considerarlo con la debida importancia.
El concepto PYME envuelve un amplio espectro de organizaciones que van desde el
empleado autónomo, la empresa con centenares de empleados, hasta la que, con muy
pocos empleados, mueve un negocio gigantesco, aunque en este último caso es un poco
complicada su clasificación. La CALIDAD es importante para todas ellas.
La PYME necesita, cada día de forma más apremiante, invertir en el concepto de CALIDAD
porque es el camino que le ayudará a mejorar su competitividad, a disminuir costes
y a ser más eficiente. El objetivo debe ser la eliminación de los procesos manuales,
desordenados e inconexos, que son caldo de cultivo para errores, falta de rendimiento,
insatisfacción de clientes y, en definitiva, un menor negocio.
Lo más sencillo puede ser culpar al gobierno y a las administraciones públicas de
todos los males que nos aquejan. No seré precisamente yo el que defienda su gestión
porque, no sólo no proporcionan ayuda a la empresa, sino que somos su fuente de
ingresos favorita, área para la cuál demuestran una eficiencia sorprendente. Sin
embargo, asumir nuestros problemas y enfrentarlos con el espíritu empresarial que
nos ha llevado a cada uno de nosotros a crear nuestras empresas, debe ser el objetivo
que nos permitirá crear nuevas oportunidades, futuro y esperanza. Si ponemos nuestro
foco en optimizar nuestros procesos, en evitar tareas repetitivas, disminuir la
mano de obra simple y de baja calidad, y llevarla a niveles más altos para proporcionar
nuevas oportunidades de desarrollo de nuestros empleados, es entonces cuando estaremos
logrando una verdadera eficiencia basada en un sistema optimizado, libre de errores
y ejecutado por personas que se sienten parte de una aventura común.
La CALIDAD, en la forma en que es presentada por las empresas auditoras y certificadoras,
pretende asegurar la continuidad de la empresa y garantizar el mismo nivel de eficiencia
y calidad, independientemente de las personas y las circunstancias. Sin embargo,
el mayor beneficio de la calidad proviene de la optimización de procesos que podemos
conseguir cuando analizamos la gestión interna de la empresa y, con espíritu crítico,
intentamos eliminar las tareas innecesarias, mejorar los procedimientos y, muy importante,
utilizar la tecnología para realizar y controlar las tareas repetitivas que, habitualmente,
son la causa de la mayor parte de los problemas debido a que deben ser ejecutadas
con mucha frecuencia y a veces por personal no familiarizado con ellas. Es ahí donde
principalmente la informática puede ser una importantísima herramienta para mejorar
la gestión de nuestra empresa.
En mi caso, he puesto durante años un gran esfuerzo en optimizar nuestros procesos,
en hacer un correcto uso de la tecnología que hoy tenemos disponible y puedo asegurar
que tales esfuerzos han dado excelentes resultados.
No me cabe duda de que el empresario medio pensará que el coste de la tecnología
es demasiado elevado y que es un lujo que puede esperar. Esta idea es errónea
ya que los costes de la tecnología se pueden amortizar rápidamente con los grandes
ahorros que nos proporcionará.
Desde mi modesta posición, animo a los pequeños y medianos empresarios a dedicar
un día, a puerta cerrada, a analizar los procesos de su empresa, a tratar de imaginar
cómo se pueden optimizar y luego a buscar la asesoría técnica que les permita plasmar
esas nuevas ideas en una exitosa realidad.