La Opinión de los expertos - 28/09/2009
Durante generaciones los españoles hemos estado marcados por ese desafortunado "¡Que
inventen ellos!" que resume la situación de inferioridad tecnológica que hemos padecido
durante tantos años. Sin embargo, la España del siglo XXI está sacudiéndose de todo
tipo de complejos y es referente mundial en avances sociales.
Por otra parte, los avances tecnológicos de los últimos años ponen a nuestra disposición,
y con un coste razonable, una gran cantidad de herramientas que nos ayudan a reducir
de forma drástica la ventaja que otras economías han tenido sobre nosotros. Este
punto debe ser tomado en cuenta y aprovechado al máximo, ya que por sí solo representa
una de las claves de nuestro futuro empresarial.
Para iniciar el nuevo camino, lo primero que debemos hacer es asumir que somos capaces
de crear, desarrollar y producir de igual a igual, y a veces mucho mejor que nuestros
competidores extranjeros.
Lo segundo es volver a nuestra esencia de empresarios e imaginar lo que nuestra
empresa podría hacer, y cómo, para obtener un impulso renovado que nos permita avanzar
a un nuevo ritmo, aumentar la capacidad creativa y productiva, mejorar la gestión...en
suma, convertir nuestra empresa en un ente más dinámico y más eficiente.
Como todo buen empresario, debemos ser capaces de convertir nuestro sueño en una
idea depurada, y posteriormente bien documentada, que podamos transmitir a nuestros
directores y ejecutivos, para que sean ellos quienes la lleven a la práctica.
Quizá el día a día nos haga olvidar con demasiada frecuencia que nuestro papel como
empresarios es "soñar", imaginar nuevos proyectos y, con ello, crear nuevas oportunidades
para nosotros y para nuestros colaboradores. Probablemente, éste es el punto
más crítico del empresariado español.
No abogo con estas palabras por la idea de ser autosuficientes como país y separarnos
de nuestro entorno, sino que, por el contrario, propongo que seamos capaces de crear,
desarrollar y producir nuevos bienes y servicios que, además de disminuir nuestras
importaciones, nos permitan también exportar bienes y servicios que en la actualidad
importamos, lo que ayudará a mejorar nuestra deteriorada balanza comercial.
Los proyectos innovadores no sólo representan una ventana de nuevas oportunidades
para la empresa, sino que también suelen ser fuente de motivación para el personal,
lo que ayuda a generar una actitud más positiva, de mayor colaboración y compromiso
de todos en el proyecto común de la empresa. Sin duda, aceptando el desafío del
futuro y enfrentándolo con nuevas ideas, nuevos proyectos… podremos olvidar ese triste
"¡Que inventen ellos!" y decir con mucho optimismo: "¡Inventemos nosotros!".
Véase también: